La política de promoción profesional

La política de promoción profesional, objetivo prioritario.

Antonio Vicente Mosquete

El análisis en perspectiva, de la educación especial de ciegos en España, en los últimos 40 años, permitiría constatar, junto a las influencias del sistema político precedente: Estructura rígidamente jerarquizada;  Mecanismo de conservación del estatus social; Fomento de la personalidad acrítica; etc.; y los males endémicos de nuestro sistema educativo, hasta 1970: Prevalencia de lo instructivo sobre lo formativo; ciertos rasgos específicos como son: Una cierta abundancia de medios materiales con relación al resto del país, y sobre todo, la escasez de estímulos creciente y estructural, motores de la educación, y ello, tanto a nivel individual como institucional, sin caer en explicaciones ¿¿¿monistas, hay que convenir en que  el factor fundamental de esa distensión general del sistema educativo, es consecuencia directa de la política o mejor, ausencia de ella, de promoción profesional, seguida por la ONCE.

Por otra parte, no cabe zanjar la cuestión, cargando en el debe de los sucesivos responsables de la entidad, un grave error estructural como éste, suma de circunstancias históricas objetivas. Entre ellas cabe mencionar:

  1. Los móviles reales que llevan a la creación el 13 de diciembre  del 38, de la ONCE, la solución del problema de los ciegos de guerra

  2. La imposibilidad histórica de una política coherente y menos aún, progresiva, en materia de minusválidos, por parte de un régimen en trance de consolidación militar, y por el contrario, su lógica actitud paternalista y asistencial, que ponen el sello de la naciente organización, y limitan fatalmente, su desarrollo

  3. El inesperado, al menos en la medida en que tuvo lugar, éxito del cupón, que, al tiempo que resolvía el problema económico y ocupacional de cada ciego concreto, y el problema financiero de la institución, venía a abortar, los ya de por sí, escasos gérmenes de búsqueda de nuevos caminos para los ciegos, en el terreno profesional, que en la ONCE pudieran existir. Nótese que se habla de la realidad, no de las palabras o los decretos

  4. La convergencia de estos factores, que vino a configurar hacia dentro y hacia fuera, una imagen redonda de problema resuelto arquetípicamente, la configuración de una serie de fuerzas interesadas en conservar esa orientación regresiva, que impedían, y aún hoy dificultan, seriamente, cualquier intento de cambio.

La descripción de la línea de la ONCE como factor fundamental explicativo de los problemas de la educación especial de ciegos, así como la caracterización de aquélla como un rasgo estructural, nos obliga por una parte, a precisar una alternativa concreta, en materia de promoción profesional del ciego. Por otro lado, propugnar el cambio estructural que la implantación de esa política supone, para la obra; cambio estructural que nos parece más de fondo y más urgente, que la misma democratización, y desde luego, en el centro de nuestro inmediato futuro, cambio estructural, que, entendemos, ha de ser un objetivo prioritario.

Nota. La numeración que sigue, responde al encuadre del trabajo dentro del esquema general, sobre educación.

    2.1.1.1. Exigencia de la política actual en materia de minusválidos.

Una serie de circunstancias económicas e ideológicas, explican el avance de la conciencia social y política, con respecto al tema de  la disminución física y psíquica. De la caridad y conmiseración, se pasó a la ayuda económica a los minusválidos por accidente de trabajo  o enfermedad profesional; más tarde, por contingencias no laborales. Luego se iniciaron tímidos intentos de atención recuperadora por parte de instituciones aisladas (1962: el fondo compensador de accidentes de trabajo y enfermedad profesional).

El 28 de diciembre  de 1963, con la promulgación de la Ley de Bases de la Seguridad Social, asistimos a la consagración legislativa, aunque sólo programática, de una nueva actitud respecto a los minusválidos, como parte de la mejora cualitativa de la acción protectora de la Seguridad Social en España. Esta nueva actitud se refleja en la valoración de la rehabilitación, como instrumento de reinserción social y laboral de cada minusválido, como un derecho individual y un imperativo de rentabilidad social. En las sucesivas disposiciones de desarrollo de esta ley, se van configurando una serie de ayudas, normas, servicios, en favor de los discapacitados cuya enumeración aquí, además de prolija sería innecesaria, y cuya escasa efectividad es tan evidente como su inequívoca orientación: la consecución de un trabajo real para cada minusválido como objetivo central de su asistencia y medio idóneo  de su integración social.

En suma, se ha creado una nueva filosofía en materia de atención a minusválidos, pero ahora falta su traducción en resultados prácticos y generalizados.

La actuación del estado en esta parcela de la acción social en los últimos 15 años, tiene, como dice Machado de las canciones infantiles, “confusa la historia y clara la pena”, no obstante, es una tendencia irreversible que una sociedad democrática y económicamente saneada, la España   que esperamos dentro de un lustro,  hará realidad, e invalidará de facto, la existencia de organismos con una política benéfico-asistencial y paternalista, como la seguida por la ONCE en estos últimos 40 años.

     2.1.1.2. Condición de supervivencia de la ONCE.

La viabilidad de la ONCE en el próximo futuro se ve amenazada, de seguir la orientación actual, por dos razones: una de ellas queda apuntada en el párrafo anterior, la otra tiene que ver con la problemática de la cobertura financiera de la atención a minusválidos. Efectivamente, en el seno de un sistema sociopolítico que aporta, casi fatalmente, recursos insuficientes para la solución de este problema, es injusta, además de improbable en el juego democrático, la pervivencia de una situación económicamente tan privilegiada como es la de los ciegos, respecto de otros sectores de discapacitados.

Un planteamiento global y consiguientemente equitativo  para todos los sectores, del problema de los disminuidos, por parte de la Administración, cede hoy por hoy, ante la urgencia de otros problemas económicos y políticos, pero es previsible y lógico, a la vuelta de unos años, en ese momento, la ONCE sólo será viable si es positiva la valoración de sus logros conforme a criterios actuales, si es capaz de ofrecer un proyecto moderno de política de integración del ciego, con compromisos y plazos concretos para su ejecución. La única razón para continuar en la situación presente, habrá de ser la inutilidad de un reparto que a nadie arregla nada, que desmonta estructuras que pueden ser aprovechables. No obstante, ante las aspiraciones absolutamente justas de otros minusválidos, sólo podrá dar consistencia a estos argumentos, una política programada de promoción profesional por parte de la ONCE, y en cierto modo, la asunción por parte de ésta, de un papel de vanguardia del colectivo de los discapacitados, para buscar unidos, la solución a sus múltiples     problemas. Y ello no se logra con llamamientos apocalípticos a la unidad y a la defensa de  un privilegio desde posturas integristas, sino con un replanteamiento radical de la línea de la entidad

     2.1.1.3. Desencadenante de la modernización de la educación especial de ciegos.

Ya se ha apuntado  este aspecto en la introducción. Una política de promoción profesional y un consiguiente programa de capacitación profesional para cada alumno, dinamiza y compromete la estructura del sistema educativo, estimula y exige individualmente al invidente, el éxito de la prueba definitiva, que supone la colocación, constituye un test a cuya evidencia no pueden sustraerse ni los responsables de la educación, ni el propio ciego.

     2.1.1.4. Capacitación profesional y empleo como vía idónea de integración plena del discapacitado, en la sociedad.

Si hubiera que completar el conjunto de argumentos institucionales y estructurales que hasta aquí se han expuesto, con una justificación racional y teórica de carácter prioritario de la integración  profesional, la labor no sería difícil. En el seno de una sociedad individualista de la actividad, como lo es la europea occidental, y dentro de un sistema sociopolítico capitalista, las pautas de comportamiento   y de valores vigentes, hacen del trabajo hoy por hoy, y al margen de doradas y sugestivas sociedades futuras, un factor esencial en la autovaloración del individuo, y en la valoración social proveniente de la imagen que éste proyecta, y que a su vez, revierte en aquélla.

El minusválido, como situación vital, no puede permitirse el lujo de cuestionar unos valores, por otra parte absolutamente cuestionables, a priori de su integración. Si el trabajo desencadena en vivo una serie de reacciones que afectan a su seguridad individual, que configuran su entidad  personal, si es el pasaporte definitivo que legaliza la libre circulación en pie de igualdad por esta sociedad, el minusválido no puede sustraerse a estos patrones que se le imponen desde fuera, por una comunidad en la que le resulta vitalmente imprescindible integrarse. De esta manera, el desempeño de una actividad socialmente creadora de riqueza, siempre que sea posible, y personalmente satisfactoria, es condición de posibilidad de una ulterior integración plena, equilibrada y lúcida, del minusválido en la sociedad, aquí y ahora.

    2.1.2. Un modelo de política de promoción profesional.

Tras la justificación teórica de la ausencia de una decidida política de promoción profesional, y como encuadre de las notas sobre profesiones concretas que se dejan para el apéndice, haremos una somera descripción de las condiciones estructurales, organizativas y legislativas, que esta política supondría.

     2.1.2.1. Estructura organizativa previa.

Dependiente de una revitalizada y necesariamente central en el organigrama de la ONCE, Sección de Trabajo, mejor de Promoción Profesional, habría que situar la acción de un gabinete técnico, integrado al menos por algún experto en empleo, psicólogo, orientador profesional, especialista en derecho del trabajo, etc.; dentro de la competencia genérica de este equipo: asesorar técnicamente las iniciativas de la sección, cabría señalar específicamente

 A) Recopilar cuantos datos y aportaciones personales se considerasen oportunas a la hora de planificar una política de promoción profesional

 B) determinar los criterios de actuación y coordinar las funciones de los centros y personas responsables de ejecutar dicha política en cualquiera de sus fases.

 C) Llevar a cabo una constante labor de formación del personal en estas materias incidiendo principalmente en la estructura periférica a la que a continuación se alude.

 D) Elevar informes sobre el marco legal más favorable para lograr los fines propuestos.

 E) Coordinar la actuación de los colocadores específicos de cada centro de formación profesional.

En este último aspecto nos parece más eficaz en principio, el mantener la autonomía específica de esta figura convenientemente potenciada para alcanzar el mayor grado de agilidad en el momento decisivo del empleo, sin perjuicio de la centralización de aquellas iniciativas más generales que requieran para su consecución, el peso de la entidad.

Por otra parte, en los colegios se hace imprescindible, (no es ésta obviamente la única razón), un gabinete psicopedagógico que ha de tener un papel fundamental en la valoración preprofesional de los alumnos y en su consiguiente orientación.

La estructura periférica que permite y aconseja la actual organización de la institución, pasaría por las delegaciones provinciales, en las que, previo una remodelación de las funciones de los Jefes Administrativos, se responsabilizaría a uno de ellos, de realizar las gestiones necesarias para facilitar el empleo de ciegos convenientemente capacitados, dentro de su circunscripción; manteniendo los oportunos contactos con empresarios, autoridades e instituciones, secundando la labor de los colocadores.

El problema de la remodelación de las funciones de los jefes administrativos, merece un estudio más detenido del que se puede hacer en el marco de esta exposición, quede constancia únicamente de la necesidad, por un lado de llenar de contenido las funciones de esta figura, la política seguida por la entidad en materia laboral ha concentrado en estos puestos un contingente de ciegos capaces y preparados, que se han visto relegados a la realización de tareas burocráticas, escasamente compatibles con las capacidades específicas residuales del invidente, pero que podrían dar la medida de sus posibilidades, en otros cometidos como los que se propugnan, sin aumentar gastos de personal, con la adecuada información.

Por otra parte, la lógica redistribución de funciones que ha de seguir a un cambio  de orientación como el que se reconoce, se necesitará, más que su concurso como cajero o secretario, su imaginación al servicio de la formación de las familias, del asesoramiento a estudiantes en régimen integrado, de la lucha concreta por el empleo.

Finalmente cabe añadir que resulta aconsejable la máxima descentralización de los centros específicos de formación que pudieran crearse, con vistas a favorecer la autonomía de los profesionales en su ámbito propio, lo que seguramente redundará en una mayor efectividad de su labor sin perjuicio de la coordinación y control pertinentes.

     2.1.2.2. Fase de planificación. Realización de un profesiograma.

La primera tarea que había de acometer la sección y el gabinete aludidos, sería la confección de un profesiograma completo que recogiera todas las profesiones compatibles con las capacidades residuales del ciego. Para ello es preciso, en primer lugar, reunir y sistematizar la información de otros países, en esta materia; las experiencias habidas sobre todo en países de nuestra área cultural, singularmente las oportunidades y posibilidades específicas de las fases del desarrollo económico, semejantes a la que hoy atraviesa España, resultan de un inestimable valor. Completado el catálogo teórico, es labor de un equipo especializado cuyo embrión ha de ser forzosamente el gabinete técnico, trabajar sobre el mismo, para evaluar la viabilidad concreta de cada profesión listada, en nuestro sistema socioeconómico y en la actual coyuntura del mercado. Para ello habrá que contar con las previsiones establecidas en los planes económicos del gobierno, la información que puedan suministrar organismos con relevancia estadística, INE, ¿FOESA? etc. con competencia en materia de empleo, Servicio de Empleo y acción formativa, SEREM?, etc. las propias fuerzas económicas, centrales obreras y patronales, etc. etc.

El objetivo de estos trabajos es la elaboración de un profesiograma válido para la situación de nuestro país, con una apreciación de la viabilidad coyuntural de cada alternativa profesional que permita establecer una política programada de promoción profesional dentro de un orden de prioridades racionalmente fijado.

Determinados los objetivos de esa política a corto, medio y largo plazo, con la precisión necesaria, es función de la entidad interesar la labor de todos los sectores afectados y encauzarla hacia el logro de los mismos.

     2.1.2.3. Modificación de la normativa en materia de concesión del cupón.

Concebido el cupón prociegos como una ocupación excepcional y transitoria, solución profesional para los ciegos laboralmente irrecuperables, los condicionamientos reales, y la inercia institucional a los que nos referimos en el inicio del trabajo, produjeron una desviación con relación a aquel planteamiento, en el momento de su desarrollo reglamentario. Aunque se carece de datos sobre las sucesivas promociones de alumnos salidos de nuestros colegios y los correspondientes porcentajes de vendedores de cupón, puede afirmarse por un procedimiento indirecto, las cifras de incorporaciones profesionales netas, que  éstos se han mantenido en unos niveles casi estables a lo largo de los 40 años de existencia de la organización. Si tenemos en cuenta que no superan los 250, los logros profesionales globales, entre telefonistas, fisioterapeutas, trabajadores industriales y otros, a los que habría que añadir 100 profesores en los colegios de la obra, y los datos más dudosos desde el punto de vista de profesionalizaciones reales de los jefes administrativos; que la población escolar supera los 1000 alumnos, en los 4 colegios, y que, finalmente, el número total de vendedores supera los 11.000; es fácil colegir que la venta del cupón ha sido durante estas décadas, la ocupación natural mayoritaria de los ciegos españoles, a pesar muchas veces de su preparación y titulación, y lo que es más grave, que este rasgo no experimenta signos claros de cambiar hasta la fecha. Estamos pues ante una incapacidad estructural cualitativa y no simplemente ante unos logros cuantitativamente insuficientes, con el agravante de que se ha contado con unos medios superiores a los de cualquier organización para ciegos del mundo.

Por otro lado el carácter prácticamente incompatible de la política de promoción profesional con la línea de la actual ONCE, plasmada en el papel que juega el cupón en la misma, se ha puesto de manifiesto en los abandonos de colocaciones conseguidas, para dedicarse a la tarea, mucho más fácil y económicamente más rentable, de la venta del cupón, estos casos se han presentado por los responsables de la entidad, como paradojas a que aboca el libre ejercicio de la libertad inalienable de escoger su profesión; tanto el hecho como la interpretación denuncian la desviación que señalábamos; la valoración de esta desviación no puede ser la misma para el conjunto de la historia de la ONCE, para los años 40, incluso los 50, la solución del problema económico de los ciegos de forma general es un logro, que institucionalmente explica ese inmovilismo satisfecho, indudablemente el cupón era un estímulo poderoso que colmaba en buena medida las aspiraciones de aquellas generaciones de jóvenes ciegos; en la España de 1978 por el contrario, está fuera de todo lugar un planteamiento como el de la organización a nivel institucional, al tiempo que la venta del cupón ha perdido gran parte de su virtualidad estimulante y gratificadora para cada ciego concreto y su familia, paralelamente con su creciente desfase respecto de los valores sociales que genera el desarrollo económico y cultural de nuestra sociedad.

La modificación de la normativa en materia de concesión de cupón constituye una parte importante de la actualización de la organización, es condición de su viabilidad en el próximo futuro y premisa indispensable de una verdadera política de promoción profesional del ciego en nuestro país.

Si durante estas cuatro décadas el cupón cumplía fundamentalmente dos funciones; instrumento de financiación exclusivo de la organización y solución masiva económico ocupacional para los ciegos españoles, el marco legal que se recoge en el apéndice correspondiente, traduce una concepción del cupón basada en los siguientes criterios:

 a) El cupón es la solución económica y ocupacional para los ciegos profesionalmente irrecuperables

 B) Es al mismo tiempo garantía de subsistencia y suficiencia económica para los ciegos capacitados para el ejercicio de una profesión creadora de riqueza, con carácter transitorio, mediante modalidades específicas y con arreglo a supuestos expresamente regulados. Y

 C) Es medio no exclusivo de financiación de las actividades de promoción del ciego llevadas a cabo por la ONCE, según los recursos que se deriven para la entidad, supuesta la aplicación de los criterios anteriores.

Se trata con todo lo que precede, no sólo de eliminar uno de los obstáculos estructurales más graves de la política de promoción profesional prioritaria, sino de convertir la venta del cupón en un mecanismo flexible de apoyo de esa política.

     2.1.2.4. Consecución de un marco legal favorecedor del empleo de los ciegos.

De la misma manera que la capacitación profesional aclara los objetivos y fuerza el sistema educativo, el éxito en el empleo es el catalizador más importante de una política como la que se viene definiendo y defendiendo. Desmontar paulatinamente y con orden los privilegios injustificados de que los ciegos hemos disfrutado, debe ser un proceso paralelo con la exigencia de que se nos reconozcan una serie de derechos que indudablemente nos corresponde. La obligación del estado de proporcionar al ciego, como a cualquier otro ciudadano, los medios para su formación básica y capacitación profesional específicas, derecho a un marco legal que haga efectiva la posibilidad de incorporación a la vida laboral por parte de un disminuido previamente capacitado.

Los mecanismos protectores del empleo de minusválidos aparecen y se desarrollan en nuestra legislación a partir del 22 de agosto de 1970, decreto 2531, y comprenden, además de ayudas a los centros de empleo protegido, la reserva obligatoria del 2% de los puestos de trabajo de las empresas de régimen normal que cuenten con una plantilla de más de 50 trabajadores, bonificaciones a aquellas empresas que empleen minusválidos por encima del cupo preceptivo, sobre la cuota empresarial a la Seguridad social que les correspondería abonar por dichos trabajadores, con arreglo a una escala variable según la edad del empleado; la valoración práctica de estas medidas, y en este sentido poco añaden las recientes normas de protección del minusválido desempleado, nos conduciría a constatar su absoluta insuficiencia.

Es por tanto objetivo fundamental, permanente, inaplazable, por parte de la ONCE, el reivindicar junto con los demás organismos y asociaciones de y para minusválidos, el derecho a una normativa laboral efectivamente protectora y promotora del empleo de los disminuidos en general. Específicamente incumbe a la organización, lograr la supresión de cualesquiera barreras legales que impidan u obstaculicen el acceso de un ciego previamente capacitado, al ejercicio de una profesión compatible con sus aptitudes residuales específicas.

Por otro lado, y concibiendo la legislación social como un instrumento de transformación de la realidad claramente discriminatoria y hostil al empleo de los discapacitados, está justificado el que la organización busque las medidas legales estimuladoras y coactivas que faciliten la colocación de los ciegos, incluida la reserva de determinado número de puestos de trabajo, fundamentalmente en centros dependientes de la Seguridad Social, la Administración Pública, que sin menoscabo en ningún caso de la garantía de la eficacia de sus funciones, deben ser pioneras en esta labor de ejemplaridad, para vencer los prejuicios sociales, aspecto decisivo, sobre todo en el momento de apertura de nuevos caminos profesionales para un determinado grupo de minusválidos.

Parece que la fórmula más flexible en este aspecto supondría que la ONCE reivindique las medidas específicas de protección y promoción del empleo en el caso de cada alternativa profesional, al albur de los informes de los técnicos y según las posibilidades de la coyuntura económica y política del país.

Esto no se opone, sino que puede ser completado con estímulos e incentivos facilitados por la ONCE en casos concretos, en las empresas que empleen ciegos, según las disponibilidades de la entidad.

    2.1.3. Ideas generales para la aplicación de esta política.

Descrito el cuadro de modificaciones estructurales  que una política de promoción profesional del ciego comportaría, contiene este apartado un mosaico de ideas y sugerencias enlazadas de una forma un tanto asistemática, sobre la forma de llevar a la práctica aquel modelo.

Asimismo, y como aspecto fundamental de esa aplicación, se esboza el mecanismo mediante el cual, se realizaría la rehabilitación de cada ciego concreto, en aplicación de aquella estructura.

     2.1.3.1. Sugerencias para la fase de planificación.

Ya se dijo cómo una planificación, en este caso, debe hacerse en base a un profesiograma aludido; cabe ahora sugerir:

 1. Que los planes inmediatos tiendan a cubrir opciones profesionales  de nivel diversificado, haciendo hincapié a la vista de las alternativas hasta ahora viables, en profesiones que no exijan más que unos estudios de grado medio o básico, con el fin de que repercutan más masivamente. Se entiende que en todo caso habrá de supeditarse este principio a las circunstancias coyunturales que decide la viabilidad práctica de cada camino profesional.

Por otra parte resulta inaplazable abordar las dificultades de colocación de los titulados superiores, abundantes, debido a una determinada política de la ONCE hasta la fecha, que suponen un colectivo ya problemático, y abarca una serie de opciones marcadamente intelectuales, que se han señalado como específicamente apropiadas a las capacidades peculiares del ciego.

 2. Que parecen objetivos comunes de cualquier intento de apertura de un nuevo campo profesional para los ciegos, el conseguir  las primeras promociones, y mantener a ser posible, un nivel de preparación superior al medio  del profesional vidente homólogo, como medio de vencer los obstáculos psicológicos que se oponen a la plena integración laboral. Armonizar aquel objetivo con el de lograr el mayor número posible de ciegos profesionalmente rehabilitados, respetando siempre los límites de tolerancia del mercado.

 3. Que es preciso llevar a cabo una tarea de remoción de prejuicios sociales  y de información general sobre las posibilidades reales del ciego, desde el punto de vista profesional, y esto desde una perspectiva general, tanto como específica, a nivel de especialistas tanto como de divulgación general, y sobre todo, cerca de los empleadores, que son en definitiva, los destinatarios últimos de este esfuerzo. Todo ello comporta seguramente, un replanteamiento general del estilo de la organización, y consiguientemente, de la imagen que proyecta.

     2.1.3.2. Reflejo de la promoción básica específica.

Con frecuencia se ha hablado sobre el dilema: aplicación de los objetivos, planes, etc. del sistema educativo  general al pie de la letra, y elaboración de un plan especial para el caso de los ciegos, es decir: homologación opuesto a especialidad. Este, como otros planteamientos dicotómicos, enseñanza integrada – enseñanza especial, profesorado vidente o no, sirven de indicadores, de puntos de problematicidad, objeto de una discusión teórica, pero resultan falsos y simplificadores, por decirlo así: no son reales. Un planteamiento equilibrado de la cuestión, nos conduce a la aplicabilidad de los objetivos, planes etc., generales, para el caso de la educación especial de ciegos, siempre que, y ello según la lógica más elemental, y según la Ley General de Educación, de 4 de agosto de 1970, arts. 49 a 50, sean traducidos a las condiciones específicas de los no videntes.

Al lado pues, de los objetivos y contenidos de la Educación General Básica, señalados con carácter general y obligatorio, es preciso incluir en los programas de educación especial de ciegos, ya se realicen en centros especiales o de forma integrada, una básica específica.

Pues bien, en el núcleo de esa básica específica habría que situar al menos, tres aspectos que interesan al futuro profesional de los alumnos: uno de carácter muy general, y otros dos más concretos. El ciego necesita, tanto o más que las asignaturas del currículum escolar, recibir formación sistemática, aunque no académica, sobre una gama de aspectos que van, desde la compostura física, hábitos de comportamiento social, actividades de la vida diaria, hasta las técnicas específicas de orientación y movilidad, que den un punto de naturalidad y fluidez a sus relaciones con el mundo que les rodea. Estos aspectos son la condición mínima de posibilidad de una ulterior integración laboral y social de cada ciego en concreto. Estas cuestiones, al igual que la suficiencia instrumental específica del ciego, que son a la vez, llave y límite de las posibilidades tanto formativas como laborales de los no videntes, son susceptibles de ser planteadas desde una óptica  más comprensiva, pero indudablemente, resultan exigencias, si es que se adopta una política como la que propugnamos.

Por otra parte, y con independencia de la opción profesional concreta, existen al menos, dos habilidades que en el caso del ciego pueden actuar como revalorizadores profesionales individuales, por potenciar de hecho, la efectividad de cualquier profesional: el dominio de la mecanografía, y el conocimiento de idiomas. Ambos cumplen funciones facilitadoras de la comunicación e información de los ciegos, que no hay que olvidar, a las que viene a sumarse esta pertinencia desde una perspectiva profesional. Es preciso potenciar estas enseñanzas convenientemente, en los centros de la entidad y facilitar su adquisición a quienes opten por una solución integrada, a través de las delegaciones.

Finalmente, si fuera necesario, podría pensarse en complementar  específicamente la capacitación en profesiones determinadas con cursos de mecanografía  y algún idioma, el que se juzgara más útil, en la parcela específica correspondiente, o para la finalidad concreta a que se fuera a destinar.

     2.1.3.3. Centros piloto; centros de formación profesional; su financiación.

En las páginas anteriores se ha descrito implícitamente el camino de la apertura de un campo profesional:

 1. Localización de la profesión compatible con las aptitudes del ciego y coyunturalmente viable.

 2. Creación de la estructura adecuada para la capacitación de los futuros profesionales, especialmente cuidada en los momentos iniciales.

 3. Remoción de las barreras legales si las hubiere, que impidan o dificulten el ejercicio del ciego, de esa profesión.

 4. En los casos en que resulte necesario, conseguir la legislación protectora y facilitadora del empleo del ciego en este campo específico.

 5. Apoyo individual a la colocación, adaptación al nuevo puesto de trabajo, tanto técnica como humanamente.

El lugar de los centros de formación profesional está lógicamente, en la fase de capacitación, en cada caso habrá que plantearse   la necesidad y decidir, teniendo en cuenta:

 1. Grado de especificidad formativa que precisa el profesional ciego

 2. Eficacia de los centros existentes con carácter general.

 3. Coste del centro específico en relación con su utilidad y las disponibilidades económicas de la entidad.

Aún en el caso de no precisarse centros especiales, será muy raro el camino profesional que no exija una formación complementaria específica y un cuidado apoyo a la capacitación en régimen integrado.

En cualquier caso, el factor potencialmente perturbador, parece ser el de la escasez o limitación de recursos económicos, este tema se abordará en un apartado posterior, en el marco de un nuevo planteamiento económico para la ONCE. No obstante, puede decirse en términos generales, que hay otras vías de financiación, a las que se puede recurrir, supuesta la limitación de los fondos de la entidad, y antes de paralizar un programa: subvenciones de las entidades locales y benéficas privadas, de las cajas de ahorros, incluso aportaciones de los beneficiados, cuotas post empleo, etc., cuya viabilidad habría que estudiar en cada caso.

En cuanto a los centros piloto, pueden ser muy útiles en el caso de surgir problemas en la fase de remoción de barreras legales, establecimiento de legislación protectora específica, o de la existencia de obstáculos psicológicos especialmente acendrados en la sociedad, a propósito de la capacidad de un ciego, para desempeñar una determinada tarea. Su financiación en estos casos, puede realizarse, además de por los medios aludidos, mediante subvenciones de instituciones relacionadas con la investigación y la educación, tanto oficiales, como fundaciones privadas.

     2.1.3.4. Centros de empleo protegido.

Se tiende hoy a pensar en el centro de empleo protegido como solución transitoria  que sirva de puente entre los centros de formación y la empresa de régimen normal, no obstante es necesario reconocer la realidad presente. Las dificultades generales de empleo, los prejuicios sociales existentes, la legislación tímida, ineficaz en materia de empleo de minusválidos, la complejidad de muchos casos y circunstancias en los ciegos  concretos; en suma, parece útil realizar una política de centros de empleo protegido, que complete el cuadro de opciones y posibilidades, y que sirva de válvula de seguridad para el empleo de ciegos, en las fases difíciles y crisis económica. Este tipo de centros, que es innecesario describir en cuanto a sus ventajas, inconvenientes sociales y laborales, actúa además, como piloto en algunos casos, y cubre en ocasiones una fase previa de rodaje individual e institucional, para abordar la apertura de un mercado nuevo.

La combinación adecuada  de personal, plenamente dotado y disminuido, y la ampliación y mejora de la legislación protectora de este tipo de centros, (véase por ejemplo el 16º plan de inversiones del fondo nacional de protección al trabajo y normas para su aplicación), en el plano fiscal de Seguridad Social  y preferencias en los canales de comercialización de sus productos por parte de la Administración Pública, deben converger hacia el logro de una mínima rentabilidad económica del centro, único camino para su consolidación.

     2.1.3.5. Aplicación individual.

Varias cuestiones previas, todas ellas de una enorme importancia, plantea el mecanismo de aplicación de esta política profesional, a cada ciego. A ellas nos referiremos brevemente para detenernos después, en un mecanismo específico para quienes contraen la ceguera antes de alcanzar la edad laboral.

Hay que reflejar en primer lugar la ampliación de la problemática educativa y profesional producida por la modificación del concepto legal de ciego a efectos de su afiliación a la ONCE, lo que implica la asunción por parte de la entidad, de los problemas de un importante grupo de deficientes visuales  o ambliopes. La realidad de este hecho obliga a arbitrar unos cauces específicos para lograr el máximo desarrollo personal y profesional de estos afiliados. Si en los centros educativos demandan una metodología específica, lo mismo ocurre en cuanto a su tratamiento profesional, sus oportunidades son muy superiores y diversificadas a las de los ciegos totales, y ha de reflejarse así en el profesiograma y a la hora de la orientación individual.

Un tratamiento conjunto e indiferenciado de ciegos totales y ambliopes, desperdiciaría posibilidades y perjudicaría gravemente a estos últimos.

Como es sabido, un gran número de afiliados contraen la ceguera como consecuencia de accidentes laborales, con frecuencia y debido a su edad, limitaciones formativas, responsabilidades económicas acuciantes, etc., su rehabilitación profesional presenta dificultades adicionales, la existencia de una solución económica masiva  como la venta del cupón, prácticamente ha descartado cualquier acción institucional o individual de cara a la recuperación profesional de los ciegos adultos, y es el caso que aún contando con la constelación de circunstancias psicológicas y sociales, que suele rodear a estos casos, existe un importante número de ciegos adultos, cuya readaptación a su anterior puesto de trabajo resultaría viable.

Para poner en marcha una política como la que se viene defendiendo en este campo, absolutamente virgen en nuestro país, sería preciso al menos, establecer las siguientes estructuras:

 1. Equipos de valoración.

En el momento de la afiliación, y en el caso de tratarse de personas que hayan rebasado la edad laboral mínima,  debe realizarse un estudio aptitudinal y actitudinal, completo, que permita establecer el correspondiente programa individual de rehabilitación, y más concretamente, el programa individual de recuperación profesional; el cual, a la vista de los resultados de la valoración del afiliado, de sus deseos razonables de promoción profesional, sus circunstancias familiares, las perspectivas de empleo en su lugar de residencia, etc., fijará unos objetivos para cada caso, así como el camino más adecuado a seguir para: bien su reincorporación previa las adaptaciones pertinentes, a su antiguo puesto de trabajo, bien el acceso a una nueva profesión compatible con las limitaciones del interesado y después de recibida la capacitación específica.

Estos equipos de valoración, en los que debe incluirse el oftalmólogo, un psicólogo, un experto en empleo, como mínimo, vuelven a incidir en el ya aludido tema de la reestructuración de funciones de los jefes administrativos. En esta ocasión no se trataría de una conversión pura y simple, pero sí, podría pensarse en integrar en estos equipos a aquellos funcionarios con la adecuada titulación, y previas las acciones formativas y de actualización pertinentes, pudieran desempeñar con efectividad, los cometidos descritos.

Tanto la composición, básicamente descrita, pero susceptible de ser completada según lo permitan las disponibilidades económicas de la entidad, como el número de estos equipos, son cuestiones abiertas que deben supeditarse especialmente la última, a los estudios estadísticos sobre índice de afiliación, precisos. Intuitivamente parece lógico pensar en la necesidad de equipos regionales, administrativamente adscritos a la delegación con mayor volumen de afiliación, de la circunscripción, pero funcional y técnicamente dependientes del gabinete técnico adjunto a la sección de trabajo y función profesional. Se sobreentiende que sería competencia de estos equipos, establecer la calificación de no recuperable profesionalmente, a los efectos de la concesión del cupón, (véase apéndice).

 2. Centros de rehabilitación profesional para adultos.

Para que la fase de orientación y valoración tenga un sentido verdaderamente práctico, es necesario que se creen los centros adecuados  que materialicen los programas  diseñados; las propias estadísticas orientarían sobre su número y función específica. A priori parece imprescindible la existencia de centros de reentrenamiento y es posible que fuera aconsejable la creación de un centro de capacitación profesional, exclusivamente para adultos, especializado en una o muy pocas profesiones, cuando el mercado lo hiciera rentable.

 3. En el momento del empleo, y para este amplio colectivo, hay que resaltar la importancia de los centros de empleo protegido, que pueden ser idóneos para personas  que ya no cuentan con una plenitud de capacidades y tienen limitadas sus posibilidades formativas, no sólo como solución definitiva, sino como puente y entrenamiento adecuados para dar el salto a la empresa de régimen normal.

Asimismo es necesario estudiar detenidamente, las medidas legales específicas que garanticen la readmisión, una vez rehabilitados, y con rendimiento garantizado.

Finalmente es lógico flexibilizar en estos casos, la normativa en materia de concesión del cupón, tal y como se recoge en el apéndice II.

Por lo que se refiere a los afiliados estudiantes, becarios o no, que optan por la realización de sus estudios en régimen integrado, y respecto a su programa individual de capacitación profesional, dos soluciones se abren en cuanto al mecanismo más adecuado; que éste sea llevado a cabo por los equipos profesionales regionales de valoración, dentro de cada ámbito territorial, o que sea realizado por un equipo especial, a nivel nacional, que trabaje en coordinación con la TBAU, teniendo en cuenta la problemática específica de este sector. En cualquier caso, es aplicable todo lo que sigue, respecto al mecanismo de elaboración de dicho programa, para los alumnos del colegio de la ONCE.

Programa Individual de Capacitación Profesional para los alumnos de los colegios especiales de la ONCE

En la exposición que sigue, se parte de la situación actual de nuestros colegios, aunque, eso sí, se presupone la existencia de un gabinete psicopedagógico y un orientador profesional, dentro del personal. Las funciones de este último podrían ser asumidas temporalmente, o cuando el volumen de alumnos no justifique su carácter permanente, por el psicólogo del centro, o por el orientador de otro centro de la entidad, respectivamente.

La figura del orientador profesional viene a cumplir el papel del experto en empleo en los equipos regionales de valoración.

   Composición del equipo de valoración y orientación profesional. Se integrará con el psicólogo del centro, el orientador profesional y el tutor del alumno cuyo programa se elabore durante el curso escolar en que tenga lugar.

  Elementos de valoración y orientación. El equipo deberá reunir y valorar conjuntamente:

  A) El diagnóstico aptitudinal y actitudinal realizado por el gabinete psicopedagógico en fecha relativamente cercana al momento de valoración

  B) Los rasgos recogidos y tendencias observadas en la evaluación del alumno durante su vida en el centro, plan educativo individual o cualquier otro mecanismo de información

  C) El consejo orientador de su grupo de profesores durante el último curso escolar, transmitido por el tutor

  D) La opinión y circunstancias de la familia del afectado

  E) Los deseos razonables y vocación del alumno

  F) Las limitaciones impuestas por las alternativas profesionales realmente abiertas, las situaciones del mercado laboral, etc., así como cualquier otro factor que pudiera resultar pertinente a juicio del equipo.

   Momentos de la orientación.

El plan educativo individual irá reflejando las constituciones de los sucesivos profesores y responsables del alumno en el internado, relevantes desde el punto de vista de su capacidad  y características personales de potencial rendimiento profesional, en un apartado específico a este fin.

Terminada la primera etapa de EGB, el equipo de orientación y valoración, incluirá en el plan educativo individual, un primer consejo orientador; éste no tendrá otro valor que señalar dos o tres posibilidades profesionales que parecen más apropiadas para cada alumno en principio, y permitir a los sucesivos responsables, actuar en base a unos objetivos comunes, igualmente concretados en el consejo, para desarrollar en el alumno, aquellas potencialidades específicas.

Durante el curso escolar en que el alumno se halle en octavo curso de EGB, el equipo preparará la información reseñada, como elementos de la valoración; realizará las pruebas complementarias que juzgue pertinentes, y elaborará para cada alumno, el correspondiente programa individual de capacitación profesional, o, en su caso, expedirá el certificado en el que conste la calificación de  profesionalmente no recuperable.

Dicho programa contendrá los pasos formativos de  capacitación específica y de empleo que en adelante, ha de seguir el afiliado. Para el caso de alumnos que hayan de cursar  el BUP en el centro de la entidad, se realizará una ampliación del consejo orientador precedente,   posponiéndose el programa individual para el momento en que el alumno realice su último año de BUP o equivalente.

   Observaciones complementarias.

Durante el año escolar correspondiente al octavo nivel de EGB, los alumnos deberán recibir información asequible y completa sobre las opciones profesionales que se les abren, para que puedan fijar sus aspiraciones. De igual manera se procurará esta información a los padres de los alumnos a través de la asociación, si la hubiere, o por cualquier otro cauce eficaz.

El diagnóstico médico, especialmente oftalmológico, ha de ser, lógicamente, un punto de partida imprescindible en la orientación.

El establecimiento de un plan individual de capacitación profesional, implica que la entidad facilitará los medios para su realización, en las condiciones que en cada caso se fijen, pero no excluye el que el interesado, opte por otra alternativa profesional, mediante medios ajenos a la misma, o de la organización, bajo condiciones establecidas, que se deriven de la preferencia otorgada a quienes cumplen el programa fijado. Parece por otra parte lógico, dada la importancia del programa, el que se establezca la mecánica adecuada para garantizar los derechos de alumnos y familias, sin menoscabo de la necesaria agilidad y eficacia.

Asimismo, hay que determinar los plazos y supuestos de revisión del programa.

     2.1.4. Repercusiones de esta política en la nueva ONCDE.

Por lo que venimos diciendo, es obvio que la asunción de una política de promoción profesional  como un objetivo prioritario, provocaría una transformación cualitativa de la estructura y funcionamiento de la organización que conocemos. Muchos de estos cambios ya han sido mencionados al hilo de las anteriores consideraciones, cabe no obstante, de una manera esquemática, recoger los aspectos más salientes de estos cambios, que configuran por otra parte, la, a nuestro entender, única ONCE posible en el próximo futuro.

      2.1.4.1. La nueva base financiera.

La disminución del número de vendedores de cupón, que sería el índice del éxito de una política de promoción profesional, repercutiría desde el punto de vista económico en el recorte de la autonomía financiera de la entidad; por otra parte, esa base es, y será cada vez más peligrosamente inestable, tal y como hoy se concibe a la luz de las circunstancias de este país. Hay por tanto que replantearse la cuestión desde puntos de vista más realistas e ir abandonando este privilegio de emergencia excepcional por derechos más estables.

La base financiera de la entidad está compuesta en convergencia dinámica y evolutiva por:

 1. Los beneficios del cupón que, durante un tiempo, suficiente para permitir maniobras inteligentes y flexibles, seguirán siendo la mayor partida del total. Esta afirmación conlleva de una parte, la implantación de nuevas modalidades de venta, cupón al 30% de comisión, la modernización del mismo cupón prociegos como lotería, y sobre, todo, la racionalización y flexibilización de la venta, con vistas a obtener el mayor rendimiento posible a cada mercado. Estas medidas podrían reducir, especialmente los primeros años, el índice de caída de los ingresos por este concepto.

 2. Subvenciones estatales y de los entes locales. Previstos en el decreto fundacional, difícilmente una organización autárquica, que gozaba de una relativa suficiencia económica en una España subdesarrollada, podían haberse hecho realidad en los últimos años, la situación en adelante será radicalmente distinta. Una ONCE con recursos insuficientes, en proceso de disminución de vendedores, en beneficio de otros sectores de disminuidos, en un país cuyos organismos públicos irán poco a poco aumentando las partidas sociales en sus presupuestos, componen un panorama que hace viable la percepción de estas subvenciones, si la ONCE aprovecha su nombre y presenta una imagen adecuada.

 3. Ayudas privadas de instituciones y particulares.

En una labor de concienciación, es posible recoger respuestas económicas, aunque en España no se dé el fenómeno filantrópico con la extensión que en otros países, fundamentalmente nórdicos. Por otro lado, las iniciativas concretas, centros educativos de recreo, centros piloto de empleo protegido, etc., pueden encontrar apoyo en instituciones sociales, cajas de ahorro, singularmente si se aprovecha el fenómeno de las autonomías regionales y se tiende a la descentralización de servicios por parte de la ONCE, fundaciones culturales y benéfico asistenciales, etc.

4. En último caso, y siempre que se aplique con un criterio estrictamente social, cabe    pensar en aportaciones  de los beneficiarios, la gratuidad total que marcaba todos los servicios de la entidad, eficaz en una España como la de posguerra, y posible con unos ingresos como los de la organización, no puede ser hoy un límite a sus servicios formativos y de promoción. Es mejor que se cobre lo necesario a quien pueda pagarlo, por supuesto, a que se dejen de prestar servicios importantes. Para el caso de la promoción profesional se podría pensar en una ayuda a la financiación de algunos centros, mediante la reversión de cuotas postempleo por parte de los beneficiados que alcanzasen un nivel mínimo de ingresos, con carácter progresivo. En los años que se avecinan, habrá que despertar la solidaridad entre los ciegos, más para estas empresas mutualistas, que para defender privilegios injustificados.

Todo lo que precede no obsta, sino que implica  la adopción de toda una serie de medidas de saneamiento de la entidad, que pasa por la aplicación de la circular en vigor, en materia de reducción de personal, el … de una política de personal sobre nuevas bases, provisión de plazas reales exclusivamente, aprovechamiento y reconversión del personal existente, amortización de los puestos innecesarios y de los servicios no básicos  y prescindibles, etc.

     2.1.4.2. Remodelación de las funciones de los funcionarios jefes administrativos.

Enlazado con el párrafo anterior, y varias veces aludido a lo largo de este trabajo, se encuentra el tema de las funciones de los jefes administrativos. Baste resumir lo dicho más arriba, en forma de criterios para esa remodelación:

 1. Asunción de la responsabilidad de la supervisión del trabajo burocrático por parte del delegado provincial o un secretario vidente cuando el volumen de tareas lo aconseje.

 2. Destino de los jefes administrativos ciegos a funciones acordes con la nueva línea de actuación de la entidad: asistencia, formación y empleo de ciegos, labor de apoyo a los estudiantes en régimen integrado de su demarcación, de recuperación de materias en los periodos vacacionales  de los alumnos de los colegios , y en coordinación con éstos, de formación y enlace con las familias de los afiliados en uno y otro caso; de promoción cultural de los afiliados; de colaborar en la presentación de una imagen realista y dinámica de la entidad y los problemas de los no videntes; etc.

 3. Reconversión de los funcionarios titulados incorporados a los equipos de valoración profesional, que se creen.

 4. Realizar concurso oposición específico para cada profesión definida, problemas de promoción profesional y empleo, cuestiones educativas, etc., exigiendo una titulación adecuada  y específica para cada caso.

      2.1.4.3. La nueva imagen.

Toda esta serie de modificaciones estructurales y organizativas, deben ir acompañadas por un cambio en el estilo de la organización, no vale ya ese talante defensivo aislacionista en los afiliados, no vale ya esa actitud exhibicionista ante la sociedad, y ni siquiera esa suficiencia económica ante los poderes públicos, ni esa imagen redonda y tranquilizadora de problema resuelto que hemos venido ofreciendo. La nueva ONCE ha de ser necesariamente, el fruto de la solidaridad racional de todos los afiliados, de la actitud abierta, progresiva y solidaria con los demás minusválidos, democrática y problemática en su devenir interno, agresiva y reivindicativa en el sentido estricto de estas palabras, vamos a necesitar a la sociedad, a los poderes públicos y a los grupos económicos, a los empresarios, de modo que habrá que dirigirse a ella en un lenguaje directo y realista, implicarla con la información en nuestra obra.

imprescindible hacer alusión a los mecanismos de diagnóstico y orientación de cada deficiente visual; a las modalidades diversas de empleo, tanto en empresas de régimen normal, lo que forzosamente repercutiría en un número limitado de afiliados, como a las condiciones de una cadena de centros de empleo protegido no exentos de cierto carácter formativo y dotados de unas estructuras de comercialización, bolsa de pedidos, etc.; que les permitiera su rentabilidad, si no económico, al menos social; en la red de centros de formación que habría de crearse y en algunos casos tal vez de centros piloto, en definitiva de una serie de criterios prácticos de aplicación del modelo de política de formación profesional, al que se ha hecho alusión.

Apéndice I.

Bases para la modificación de la normativa vigente en materia de concesión de cupón prociegos.

Definición.

Primera. El cupón prociegos es una forma de lotería cuya venta y explotación el estado autoriza a los ciegos españoles a los siguientes y exclusivos fines:

  A) resolver el problema económico y ocupacional de los ciegos profesionalmente irrecuperables

 B) garantizar la subsistencia y suficiencia económica a los ciegos capacitados para el ejercicio de una profesión socialmente creadora de riqueza, con carácter transitorio mediante modalidades específicas y con arreglo a supuestos expresamente regulados y

 C) Medio no exclusivo de financiación de las actividades llevadas a cabo por la ONCE en su   labor de promoción del ciego según los recursos que se deriven para la entidad supuesta la aplicación prioritaria de los criterios anteriores.

Criterios de concesión.

Segunda. El ejercicio de la venta del cupón con carácter general, sin otras limitaciones que las que establezca el ordenamiento que la regule, será un derecho para todos los ciegos españoles que hayan sido declarados profesionalmente no recuperables por los órganos en la forma y con las garantías que para el caso se prevean reglamentariamente.

A los efectos exclusivos de lo prevenido en el párrafo anterior y sin perjuicio de su ulterior desarrollo reglamentario, se entenderá por profesionalmente no recuperable, la situación del afiliado a la ONCE que como consecuencia de padecer otras deficiencias además de la ceguera, haber contraído ésta a edad avanzada, etc. y en general cualesquiera circunstancias que agraven su estado, no sea susceptible de capacitación profesional para el desempeño de una tarea socialmente creadora de riqueza; o que posea capacidades residuales para el ejercicio de un trabajo con esas características, pero cuyo acceso sea inviable en el momento de producirse la calificación por no estar completada la estructura de promoción profesional por parte de la ONCE. En todo caso se determinará en las normas correspondientes, el plazo de validez de cada declaración y el mecanismo de revisión.

Situaciones asimiladas.

Tercera. A los efectos del derecho a la concesión de la venta del cupón prociegos, se considerarán situaciones asimiladas a la de profesionalmente no recuperable, las siguientes:

 A) La de aquel afiliado para el que, habiéndose establecido el programa individual de capacitación profesional correspondiente, éste no pueda llevarse a efecto por causas imputables a la ONCE o a entidades que con ella colaboren, siempre que reúna los demás requisitos exigidos con carácter general. (1)

 B) La de aquél afiliado que, una vez completado su programa de capacitación profesional, no consiga un empleo por causas a él no imputables, acorde con la preparación adquirida, dentro de un plazo reglamentariamente establecido para cada caso, y que en cualquier situación, no será inferior a un año, contado a partir del momento de obtención del título o diploma profesional en cuestión.

 C) La de aquel afiliado que reuniendo los requisitos generales exigidos, se halle en una situación  familiar de grave necesidad, acreditada documentalmente o verificada mediante informe emitido por parte del personal de la ONCCE. Todo ello con independencia de sus aptitudes profesionales y por el plazo que se fije y que coincidirá en el tiempo que subsista la grave situación de necesidad apreciada.

Situaciones no asimiladas.

Cuarta. Además de las que resultan de lo contenido en la norma segunda, se considerarán situaciones no asimiladas a la de profesionalmente no recuperable y por lo tanto no darán origen al derecho a la venta, las que a continuación expresamente se listan:

 A) La del afiliado que una vez elaborado su programa individual de capacitación profesional, y siempre que haya contado con los medios para su ejecución, abandone su profesión sin causa razonable (1) apreciada por el procedimiento que se establezca, o finalizada ésta, rehúse una colocación adecuada y concorde, o dificulte su consecución.

 B) La de aquel afiliado que abandone su puesto de trabajo digno y adecuado a las capacidades residuales del ciego y su  preparación, sin que medien circunstancias que hagan este abandono forzoso o justificado, a juicio  de los órganos que se determine. (1)

Tope mínimo de ingresos.

Quinta. A los solos efectos de la aplicación de estas normas y con objeto de establecer una relación flexible y coherente entre la normativa  del cupón y la política de promoción profesional, supeditando aquélla a ésta, parece útil y necesario, (2) fijar el concepto de tope mínimo de ingresos para todo afiliado laboralmente activo según los criterios siguientes:

 A) Se tendrán en cuenta y en consecuencia se computarán para su cálculo, todo tipo de rentas percibidas por el afiliado o en su caso, los miembros de la familia a su cargo, su cuantía, no inferior en ningún caso al correspondiente salario mínimo interprofesional, permitirá la vida digna y desarrollo profesional indispensable, al afiliado y familiares a su cargo, y recogerá la cobertura de las necesidades económicas suplementarias derivadas de la específica situación del invidente.

 B) Se establecerán diversos topes mínimos para asignar a cada afiliado activo el que en cada momento le corresponda, según el número de familiares a su cargo, familiares disminuidos, necesidades de vivienda principalmente, y valorados conjuntamente con arreglo a preceptos reglamentariamente desarrollados.

 C) La cuantía del tope mínimo de ingresos se incrementará en la proporción correspondiente cuando se aumente el salario mínimo interprofesional, de manera automática. De igual modo se podrá reestructurar la escala de topes mínimos cuando así lo aconsejen las circunstancias.

Tope máximo de ingresos derivados de la venta del cupón.

Sexta. La incompatibilidad de un planteamiento como el que se hace aquí, del papel del cupón, con que de su venta se deriven beneficios individual y socialmente exagerados, así como las necesidades de defender los intereses de los vendedores en su gran mayoría, exige el establecimiento de un tope máximo de ingresos individuales derivados de la venta del cupón, con arreglo a los siguientes criterios:

  A) el tope máximo absoluto vendría dado por la aplicación del multiplicador 3  a los ingresos netos percibidos por el vendedor mediante la venta del tope mínimo obligatorio vigente en cada caso, computados por día de venta. (3)

  B) Siempre por debajo del tope absoluto se fijarán topes especiales para cada grupo de agentes vendedores según el número de familiares a su cargo.

  C) Se establecerá un periodo transitorio de adaptación para aquéllos que en la actualidad superen los topes que se fijen.

Supuestos especiales. Ejercicio de la venta del cupón de forma transitoria.

Séptimo. Se autorizará  la venta del cupón de forma transitoria bajo condiciones especiales en los supuestos que sigue:

Condiciones:

  A) No se computará el tiempo del ejercicio a efectos de antigüedad, salvo que por reunir los requisitos previstos  en las normas Segunda y Tercera, el interesado consolidara su situación de vendedor habitual, en cuyo caso se le reconocerían los servicios prestados de forma transitoria.

  B) La fijación de las condiciones en las que ejercerá la venta, límite de cupones, lugar, localidad etc., se supeditarán, dentro de las normas que se promulguen, a la menor perturbación de los intereses de los vendedores habituales.

Supuestos:

  A) La situación de aquel afiliado que se encuentre en el periodo que media entre la finalización de su etapa de formación profesional y su empleo, cuando carezca de medios de independencia económica y no alcance el plazo previsto en cada caso, para causar derecho al ejercicio de la venta según lo establecido en la norma Tercera.

  B) La situación del afiliado que se halle en desempleo total involuntario y no subsidiado, siempre que carezca de otros medios de subsistencia, mientras reúna los requisitos mencionados.

Modalidades especiales de venta.

Octava. Con el fin de aprovechar al máximo todas las oportunidades profesionales que se abren para el ciego, y en congruencia  con la función de apoyo a la política de promoción profesional que se ha atribuido al cupón, (norma Quinta) se prevén las siguientes modalidades del  ejercicio de la venta con carácter complementario, bajo las condiciones y supuestos que a continuación se listan:

Condiciones.

  A) Se permitirá el ejercicio de la venta con carácter complementario, en una cuantía que permita alcanzar al afiliado el tope mínimo de ingresos que le corresponda según la escala especificada (norma Quinta), hasta tanto no se alcance dicho mínimo  por otros conceptos ajenos a la venta del cupón.

  B) Las condiciones que regulen el ejercicio y aplicación de esta modalidad, contendrán la máxima flexibilidad  en beneficio de los interesados con la mínima  repercusión posible en el perjuicio de los vendedores habituales.

  C) No se causará en esta situación, derecho a incrementos por antigüedad, ni a los beneficios de previsión social establecidos para los vendedores habituales salvo que se carezca en absoluto de esta protección como consecuencia  de la realización de otro trabajo.

Supuestos.

  A) La situación del afiliado que no alcance el tope mínimo de ingresos que le sea aplicable, mediante el ejercicio de una profesión para la que fue capacitado.

  B) La situación del trabajador afiliado que se halle comprendido en la contingencia del desempleo involuntario subsidiado, si la cuantía del mismo es inferior a dicho tope mínimo y en tanto perdure esa circunstancia.

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(1). Parece lógico pensar a priori de la reestructuración de la ONCE en curso, que la competencia para entender en éstas y otras apreciaciones similares, recaerá en un órgano democrático, pues en todos los casos, entran en colisión apreciaciones y criterios de la Jefatura  y de los afiliados.

(2). La existencia de profesiones adecuadas para las capacidades residuales del invidente, pero insuficientemente gratificadoras desde el punto de vista económico, las priva de todo aliciente para los individuos concretos, por otra parte, la escasez de alternativas profesionales , objetiva, y sobre todo actualmente viables para el ciego, demanda la implantación de un mecanismo como el tope mínimo de ingresos.

(3). El tema del tope máximo, más concretamente la cuestión de su aplicación práctica progresiva a la totalidad de los vendedores, pone sobre el tapete un abanico de cuestiones relacionadas con la venta del cupón, tan sugestivas como fuera del marco de este trabajo, es preciso mencionar entre ellas la necesidad de una flexibilización de las normas vigentes, adaptándolas a las condiciones peculiares  del mercado de cada área geográfica, no como instrumento discriminatorio, sino como medio de aprovechamiento inteligente de las posibilidades específicas. La urgencia de una modernización del cupón incorporando técnicas comerciales más acordes con el estadio económico y cultural de nuestro país, en suma, el replanteamiento del conjunto del sistema con arreglo a criterios más racionales y técnicas más actuales.

Apéndice II.

Notas sobre algunas profesiones asequibles para ciegos.

Nota previa.  No se trata en este apéndice de abordar con detalle la problemática de todas las profesiones viables, ni siquiera de una muestra suficientemente representativa, en suma, no se trata de sustituir el profesiograma o estudio detallado que hemos propuesto; recoge exclusivamente algunas ideas y sugerencias en torno a un puñado de opciones laborales que concretan un poco la exposición teórica que precede. Tampoco se incluye la información de la que se parte por ser ésta, incompleta y por otro lado, asequible por haber sido publicada en el servicio de comunicaciones de la TBAU.

Primero. Profesiones ejercidas por ciegos: en la actualidad y en España.

   1. Funcionario Jefe Administrativo en la ONCE. Ejercida por más de medio millar de ciegos, es, después de la venta del cupón, la ocupación numérica más importante. las condiciones de acceso, sustancialmente diferentes a las de sus homólogos del Estado, el carácter fundamentalmente burocrático de la figura, escasamente compatible con las aptitudes específicas del no vidente, hacen de esta función un exponente de la línea benéfico asistencial seguida hasta ahora por la organización, más preocupada por la solución benéfico  ocupacional, aunque fuera en puestos no muy reales, que de una auténtica promoción profesional del ciego hacia  tareas socialmente creadoras de riqueza y personalmente satisfactorias. Por lo demás, la transformación en este sentido ha sido suficientemente abordada en el curso del trabajo que precede.

   2. Profesor  de los colegios de la ONCE.

En número aproximado de 100, es una de las alternativas en sí, más reales y de mayores posibilidades para el ciego. No obstante hay que constatar la influencia de la línea general  en la provisión de puestos que precisan la vista para su desempeño, más eficaz  mediante personal no vidente. Sin entrar en la polémica teórica profesores ciegos o videntes para los colegios especiales de ciegos, hay que decir que aún optando por la primera posibilidad, ha de supeditarse al criterio de eficacia y ajustarse a los cambios reales que se vayan operando, metodológicos, de alumnos, etc., sin olvidar que en todo caso, los colegios lo son de alumnos ciegos, en el sentido legal del término, por lo tanto, hasta cierto punto, de ambliopes, y no de profesores ciegos.

   3. Fisioterapeuta.  Se trata de una profesión abierta en España al ciego, en la pasada década, de una manera que, en repetidas ocasiones se ha calificado de esquemática,  modélica, a pesar de suponer un número reducido de profesionales actualmente en ejercicio, no llegan al medio centenar, se puede decir que su preparación ha dejado el camino cualitativamente expedito a ulteriores generaciones. Las favorables   perspectivas del mercado y la preparación superior a la media  del profesional vidente, son en este caso, las razones del éxito. Y todo ello sin perjuicio de los problemas actuales de quienes optan por este camino, dificultades de reconocimiento de su título, graves insuficiencias en los servicios de empleo que afortunadamente subsana la misma fidelidad  existente, necesidad de adecuar las relaciones de los grupos implicados en la escuela de fisioterapia a las nuevas circunstancias del país…Un tema concreto que se plantea es el de encontrar el necesario equilibrio entre promoción del mayor número posible de ciegos   dentro de este campo, y mantenimiento de un nivel adecuado en nuestros profesionales. Esta cuestión no se resuelve, sobre todo en unos momentos de gran escasez de alternativas, mediante el númerus clausus, utilizado en la convocatoria de plazas para el curso 77-78.

   4. Telefonista. Creada también en la pasada década, la correspondiente escuela de formación, los logros alcanzados, en torno a  70 profesionales en dependencias de la ONCE y un número cercano en otros organismos y empresas, resultan francamente insuficientes. Las condiciones del mercado, lo adecuado del trabajo a las condiciones específicas  del no vidente, el superior nivel formativo de partida, de las aspirantes con respecto a las profesionales  medias videntes, son circunstancias que deberían permitir una mayor fluidez entre los momentos de preparación y colocación, y una expansión que,  en cierto modo, no se observa. La situación podría mejorarse mediante una temprana orientación profesional desde los colegios, una extensión y flexibilización de los cursillos y, sobre todo, un servicio de colocación más dinámico y agresivo. Potenciar las aptitudes para los idiomas de las futuras profesionales, ya mediante su orientación temprana en los colegios, ya a través de cursillos intensivos y específicos en la propia escuela, podría constituir un factor de revalorización profesional muy estimable. Por otro lado, y teniendo en cuenta que existe una reserva legal del 2% en las plazas de subalternos en las entidades y servicios de la Seguridad Social, conseguir una reserva específica en el terreno de las telefonistas a favor de nuestras profesionales, susceptible de extensión cuando la conciencia de su eficacia esté suficientemente madura, a otros ámbitos de la Administración. El hecho de que en muchas empresas, pequeñas y medianas, las funciones específicas de telefonistas sean desempeñadas al tiempo que otras de carácter diferente y normalmente problemáticas para el invidente, deja reducido el ámbito de empleo en este caso, a las grandes empresas y organismos  sobre las cuales el servicio de colocación habrá de intensificar su labor. Finalmente, la Compañía telefónica Nacional d España, sensibilizada ante el problema de los minusválidos, a favor de los hijos de sus empleados hay normas protectoras, no sería interlocutor de antemano impracticable, para tratar de la posibilidad de que empleara profesionales ciegas en algún servicio concreto en que las funciones fueran enteramente compatibles, y en cualquier caso,  siempre supondría un mediador interesante.

Estas medidas de expansión son especialmente urgentes en circunstancias como las apuntadas de inexistencias de oportunidades profesionales, agravadas en el caso de personas con estudios básicos y de sexo femenino. Cuando las condiciones del mercado lo permitan, hay que hacer extensiva esta opción a los varones ciegos, que tampoco andan precisamente, excesivamente sobrados de oportunidades profesionales.

   5. Trabajador en puestos repetitivos de la industria. Oportunidad surgida en cierta fase del proceso de mecanización, ampliamente aprovechada en los países de nuestra área y del mundo oriental, que se intenta en España con la creación del CERPI. Los resultados han sido tan pobres que hoy nadie duda e calificar este intento de fracaso. De los pocos invidentes que pasaron a la industria competitiva, algunos abandonaron su empleo para vender el cupón, ocupación mucho más rentable y libre. Las explicaciones a modo de pretextos para la inactividad, se sucedieron: psicológicas, coyunturales, etc., y hasta muy recientemente, el Jefe de la Organización argüía en un diario madrileño, la incompatibilidad de este trabajo con las condiciones del ciego, habría que añadir, del español, porque las cifras de otros países son elocuentes y concluyentes a este respecto. Con tal afirmación se reconoce implícitamente  lo inadecuado de su propia política, precisamente en uno de sus aspectos positivos, y sobre todo se daña  gravemente las posibilidades de ulteriores promociones    de ciegos para acceder a estas tareas  al unir un factor negativo más, a la ya de por sí reticente actitud  de los empresarios. En cuanto al llamado Taller B, especie de centro de empleo protegido que ha intentado paliar las dificultades de empleo, su vida parece más bien lánguida al decir de quienes lo conocen, su no rentabilidad es determinante en este sentido, aunque los canales de comercialización siempre resultará arduo establecerlos para un centro de este tipo, no es menos cierto, que aún en nuestro sistema económico, la ONCE ha dispuesto de suficientes resortes financieros y de prestigio para conseguir garantizarlos, antes de la crisis. La mejora de las medidas legales en favor del empleo de minusválidos, la modificación de la normativa vigente en materia de concesión de cupón, en el sentido señalado en el apéndice I, la mejora y ampliación de los servicios de colocación, así como sistemas de propaganda e incentivos eficaces, constituyen un cuadro de medidas que en condiciones de normalidad económica, pueden permitir alcanzar en nuestro país, las cifras de logros profesionales  en este terreno, que se han conseguido en muchos otros. De todas formas, no hay que olvidar, que las soluciones con mayor repercusión numérica, están, en este ámbito, del lado de los centros de empleo protegido; en este sentido es preciso revitalizar el taller B, buscar su rentabilidad con las reformas técnicas adecuadas, y combatiendo en el mercado por lograr canales de comercialización  estables, que abran las perspectivas para la creación de nuevos centros similares.

Segundo. Otras profesiones viables.

   Las profesiones intelectuales.

Se trata de una serie de alternativas cuyo denominador común con respecto a su posible ejercicio por un ciego, es el no presentar diferencias significativas con relación a un profesional vidente, una vez resueltos ciertos problemas materiales y técnicos. Si la aptitud mayoritaria de los ciegos lo permitiera, cabría pensar en orientarles masivamente hacia soluciones de este carácter, desgraciada y lógicamente, no es así, y hay que convenir, que a pesar de su idoneidad específica., sólo será útil para un número reducido de no videntes. Entre ellas cabe destacar:

   1. Profesor en centros docentes convencionales. Dejando a un loado la docencia universitaria, que no plantea dificultades legales, y cuyos problemas prácticos están muy en relación con los propios de la actividad investigadora, la docencia en centros educativos normales es una de las opciones más realizables en un futuro, esperemos que próximo. La experiencia de otros países de nuestra área cultural y singularmente los logros del modelo italiano, más pertinentes por referirse a una realidad social y económica más cercana, permite fijar los siguientes principios sobre esta materia:

   A) Acciones legales. Eliminar cualquier sombra que deje la legislación que deje sobre la capacidad genérica para la docencia, de un ciego. Conseguir una normativa que regule positivamente, las materias, los niveles, y en su caso, las condiciones específicas a las que ha de ajustarse tal ejercicio, de esta forma se conjuga la clarificación de las prioridades reales del ciego en este terreno, con la necesaria garantía de la eficacia de los servicios. Recuérdese la ley italiana.

   B) Establecer las modalidades de becas, salario de colaboración, préstamo, etc., que permitan a los afiliados  con aptitud probada, la preparación de este tipo de oposiciones, fomentando la difusión y acceso a la propiedad de los instrumentos técnicos que faciliten la labor profesional específica,

   C) Tanto con vistas a una demostración práctica contundente, que contribuya a remover barreras psicológicas, y a propiciar la legislación aludida, podría sugerirse la creación de un centro de BUP, que con una organización de personal equilibrada, probara la aptitud y problemas de los ciegos; el carácter experimental y social del centro, podrían atraer hacia sí, hacia él, ayudas económicas que evitaran su repercusión en las finanzas de la entidad.

En las condiciones actuales, las  imprecisiones legales y de apoyo, son tan evidentes, que todo logro individual, es más el fruto de unas circunstancias favorables, que el resultado de condiciones estructurales adecuadas.

   2. Técnico de la Administración Civil del Estado.

Así como las labores burocráticas quedan, por definición, alejadas de la posibilidad del ciego, cualquier parcela de gestión que exija una capacitación técnica específica, es en principio, asequible. Ahora bien, los cometidos de los técnicos de la administración civil no están, en muchos casos, desvinculados del manejo burocrático, por lo que las dificultades en este último aspecto, podrían lastrar seriamente la efectividad de su labor; la única posibilidad que en este campo se ofrece al no vidente, es la clasificación de los cometidos y puestos  y puestos concretos accesibles para el ciego, dentro de la Administración, y establecer la obligatoriedad y reserva  de estos trabajos, para aquellos invidentes que superasen las pruebas generales de acceso a los respectivos cuerpos. Es obvio que la misma entidad de las funciones concentraría estos puestos en ministerios asistenciales y humanísticos, valgan estos dos adjetivos aproximativos. Además de esta clasificación, remoción de barreras y apoyo material, habría que sopesar en la orientación individual, las posibilidades de los ambliopes en éste como en el anterior y en otros casos.

   3. Profesionales liberales. Un aspecto diametralmente opuesto, presentan aquellas profesiones de ejercicio liberal, al contrario que en las de carácter público, las condiciones específicas de realización del trabajo no están fijadas de antemano, lo que permite un margen de maniobrabilidad mayor, al profesional que va constituyendo su medio laboral de la manera más idónea. Por otro lado, las profesiones liberales requieren, para ser ejercidas con éxito, unas cualidades y notas caracterológicas muy concretas. La posibilidad del establecimiento individual, como en régimen de cooperativa, para el ejercicio de una profesión liberal, especialmente la abogacía, puede verse muy estimulada mediante la concesión de ayudas y préstamos por parte de la organización.

   4. Carrera judicial. En algunos países como Alemania, ha tenido gran difusión el ejercicio por parte de los ciegos, de la carrera judicial. Exige al mismo una preparación sólida en derecho y en instrumentos de consulta de información codificada, que actualmente son accesibles.

   5. Otras profesiones dentro de este capítulo. Habría que referirse a la faceta de investigador, normalmente ligada a la docencia universitaria, y cuya estructura de apoyo estaría en unas condiciones favorables para la especialización de los graduados, estudios de doctorado, realización de tesis, trabajos de investigación, etc. Fomentar la investigación sobre aspectos concretos de la problemática educativa, profesional, psicológica y social de los ciegos, no sólo sería una razonable  alternativa profesional para algunos no videntes, sino que contribuiría a mejorar cualitativamente, el futuro de los beneficiarios. El ejercicio de la profesión periodística tal y como se desarrolla en la mayoría de los casos, presenta dificultades evidentes, o bien se alcanza un prestigio que permita realizar trabajos  de gabinete, artículos de fondo, etc., o es preciso compaginar la cobertura de actos y objetivos informativos, para los que la ceguera resulta ser un handicap serio, como las tareas de recepción de teletipos, confección de los mismos, con las tareas.

Una aptitud especial, junto a una vocación decidida, pueden dar, no obstante, algún resultado individual. Más cercano a las posibilidades del ciego resulta la información y periodismo radiofónico, es preciso estimular estas posibilidades y para ello, tal vez sería una plataforma oportuna, los medios de comunicación del estado, que en su probable estructura regionalizada, pueden cumplir una función social de promoción de marginados, de una manera pionera y siempre, como en todos los demás casos, que no se resienta la efectividad del servicio a prestar.

Profesiones derivadas de estudios medios.

   6. Programador de cerebros electrónicos. Las condiciones concretas en que este trabajo se realiza, compatibles con las posibilidades del ciego, han dado pié, a que en varios países singularmente Inglaterra, constituya una ocupación muy atrayente, económicamente gratificadora, y que no supone estudios superiores. Las condiciones del mercado fueron hace 10 años, óptimas en nuestro país, y es muy probable que superada la crisis general, asistamos a un relanzamiento del sector dentro de la expansión general automática en la dinámica económica del llamado sector cuaternario.

No se puede aplazar más el estudio de un plan específico para esta opción. Las gestiones con las empresas y entidades relacionadas, los mecanismos formativos específicos.

   7. Profesiones derivadas de estudios de idiomas: intérprete, traductor.

Aunque el idioma puede actuar como un revalorizador general profesional como ya se ha dicho, singularmente pertinente en el caso de telefonistas, toda la gama de profesiones de tipo intelectual, y su estudio constituye una de las posibilidades menos problemáticas en el ámbito de la docencia, quedan algunos caminos específicamente derivados del dominio de uno o varios idiomas. Tales son: traductor e intérprete.

El traductor, o lo es en virtud de otras dotes literarias o estilísticas más allá del dominio de un idioma, o realiza un trabajo de funcionario en un organismo de corte europeo tipo, con lo que la posibilidad del ciego se ve sensiblemente mermada. El ejercicio de la profesión de intérprete, sin duda viable, tropieza con dificultades semejantes, quienes la ejercen al servicio de organismos internacionales, se mueven en unos niveles de cualificación difícilmente asequibles, no ya específica, sino numéricamente. Quienes trabajan en establecimientos privados, hoteles, instituciones culturales, museos, etc., realizan su labor en un contexto de funciones que exige la utilización de un residuo visual, alternativa para ambliopes. De todas formas, no es impracticable la posibilidad de establecimientos en grandes hoteles por ejemplo, de un tamaño suficiente, para que las funciones de intérprete no coexistan con otras más problemáticas y puedan ser desempeñadas por ciegos.

   8. Secretariado. Aunque genéricamente resulte extraño, la burocracia es una de las labores más lejana de las condiciones del ciego, en una fase de desarrollo técnico, en labores ordenación, almacenamiento de datos, como las que adquiere esta profesión en un determinado estadio de desarrollo, los EEUU de los años 60, y siempre al servicio personal, particular o dentro de una institución, la tarea de secretario ha resultado compatible con las capacidades residuales del ciego, se entiende que utilizando los instrumentos técnicos auxiliares adecuados. En otros países como Francia, se inician estos estudios  para ciegos. Habrá que quedar a la espera de que el desarrollo económico y técnico hagan viable esta posibilidad en nuestro caso, pero bueno será que sepamos adelantarnos.

A la vista de la escasez actual de opciones de este nivel, cobra mayor urgencia  el  tema de la ampliación de las sucesivas generaciones de fisioterapeutas.

Profesiones derivadas de estudios básicos.

   9. Revelador  de fotografía. Las condiciones de realización del trabajo hacen del ciego la persona idónea para desempeñarlo. En centros sanitarios en los servicios de radiología, en empresas específicas, podría encontrarse ocupación, al menos en el momento presente, en que se cuenta con máquinas, pero no suele estar totalmente automatizado el conjunto de la operación. a habido algún caso aislado de ciegos que lo han ejercido, pero sin relevancia numérica, habiéndose producido algún abandono en favor del cupón, repitiéndose el efecto ya descrito, en el caso de los trabajadores industriales, y que se repetirá inevitablemente en cuantos trabajos generen una renta inferior a la venta, sin la  contrapartida de una aceptable consideración social. Es obvia la necesidad de promocionar esta salida y urgente, pues el desarrollo técnico puede desactivar su potencial de empleo actual.

   10. Trabajadores del comercio. El establecimiento autónomo del discapacitado será siempre una fórmula atractiva para solucionar el problema de su colocación. En bastantes países, especialmente sudamericanos, genéricamente tercermundistas, en los que el sector servicios no se ha concentrado y sofisticado tanto como en las naciones más industrializadas, bastantes deficientes visuales han encontrado una vía profesional en el comercio autónomo. Proponiendo su intento en alguna zona de nuestro país, hay todavía bastantes que reúnen las notas ya descritas, especialmente en aquellas en que el sector terciario está más diversificado, coexiste alguna modalidad comercial que propende al minifundismo, tales como: objetos típicos, artesanado, comercios muy especializados, instrumentos musicales, etc., no se afirma que se resuelva el problema masivamente, como en otros países, pero sí que se pueda obtener algún logro, que sería especialmente valioso en el contexto de quienes sólo alcanzaron un nivel básico en sus estudios.

   11. Trabajadores en el sector privado. Antes de provocar el escándalo, precisemos: autónomos y con frecuencia en explotaciones derivadas, granjas etc… Es una posibilidad en países de economía preindustrial que para España, y a pesar de que todavía una quinta parte de la población activa se dedica a este sector, resulta bastante problemática. Ahora bien, de nuevo las posibilidades de los ambliopes no son desdeñables, por una parte. De otro lado, no hay que olvidar que una política de promoción profesional no se hace mediante soluciones masivas, no hay trabajos arquetípicamente perfectos para las funciones del ciego, sino de soluciones minoritarias, de adaptaciones, de aprovechamiento de los niveles concretos de tecnificación, de las oportunidades coyunturales que en cada zona ofrece el mercado, etc., y se apoya, eso sí, en cada fase, en la promoción de un abanico de alternativas más apropiadas, más viables, y de mayor incidencia numérica.

Lo necesario e imprescindible es un marco legal y estructural tendido hacia el empleo, una orientación individual cuidadosa y sobre todo, un espíritu nuevo agresivo y reivindicativo que, con los instrumentos técnicos y la racionalidad necesarios, sepa dar la batalla en cada momento y en cada oportunidad.

Profesiones derivadas de estudios musicales.

   Queda, o debería quedar, muy lejos, la concepción de la música como exclusiva solución recreativo ocupacional , tópicamente específica, le ha sucedido una valoración objetiva y crítica de su papel formativo específico, y de su potencial profesional para una sociedad en      la que propugnamos un ciego rehabilitado, y no un ciego momificado. Para resaltar este cambio de perspectiva, respecto de la música, así como, por dar origen a opciones profesionales  de nivel diversificado, es por lo que se reserva este epígrafe separado y final.

Hasta ahora se ha mantenido una plantilla de profesores en los colegios, bastante amplia pero un tanto, arteriológicamente, se han creado multitud de agrupaciones musicales  recreativas carentes de toda intencionalidad profesional, y económicamente inconsistentes, que, puesto que tampoco han cumplido en líneas generales, su función de propaganda de la entidad, se han creado varias agrupaciones profesionales, Sexteto o rondalla de la jefatura, que, a juzgar por sus actuaciones, no han cumplido tampoco esa función, ni mucho menos se ha buscado su rentabilidad.

Para el futuro:

   A)  Conviene estabilizar las plantillas de los colegios conforme a criterios de utilidad y necesidad, atención a las enseñanzas profesionales, y a los alumnos de nuestros colegios, y en gran medida, los que no lo sean, dadas las dificultades del régimen integrado, para estudios de esta índole; atención a las necesidades formativas  y musicales de EGB y BUP, y en general, a las inquietudes no profesionales de los alumnos en los colegios de la organización.

   B) Promover la legislación adecuada para permitir el acceso de profesores ciegos a instituto de bachillerato para impartir las materias musicales, incluso en la segunda etapa de EGB, con las condiciones precisas que se establezcan. Recuérdese la legislación italiana, así como poner los medios para facilitar individualmente esta posibilidad.

   C) Abrir las gestiones y estudios precisos, para preparar afinadores y reparadores ciegos.

   D) Fomentar la creación de agrupaciones profesionales que, al tiempo que proporcionen puestos de trabajo reales, cumplan una función propagandística de la entidad  y el mundo de los ciegos, buscando en lo posible su rentabilidad, única forma de asegurar su estabilidad y su expansión en el futuro previsible de la ONCE.

FIN

Nota de transcripción: TBAU: Tutoría de Becarios y Asesoría Universitaria

Transcrito por Carmen Bonet de cinta casete en voz de Antonio Vicente Mosquete.